Normalmente se emplean cables de RF más largos, que suelen oscilar entre 5 m y 25 m, para conectar una máquina o dispositivo a una antena montada externamente.
El principal desafío es que la atenuación (pérdida) de la señal aumenta proporcionalmente con la longitud del cable.
Para garantizar que se establezca un vínculo confiable, se necesitan dos medidas clave:
Seleccionar una antena de alta ganancia es crucial para compensar la pérdida de señal.
Se recomienda utilizar cables de baja pérdida para enlaces más largos, ya que preservan una mayor intensidad de la señal.
En última instancia, mantener una señal más fuerte es esencial para lograr un enlace de comunicación altamente confiable.